El
sistema de sanidad público español es tan solidario que hasta los extranjeros
vienen a nuestro país a operarse o a cualquier otra necesidad sanitaria que en
su país les costaría muchísimo dinero. A este fenómeno se le conoce con el
nombre de "turismo
sanitario".
Incluso
no tiene porqué implicar el desplazamiento del enfermo a nuestro país. Un
ejemplo de ello es el que cita el portavoz de Sanidad del PP: "en este
momento estamos soportando la kafkiana situación de que rumanos que estuvieron
trabajando en España en el ámbito de la construcción y que se volvieron a su
país cuando se quedaron sin trabajo, utilizan la tarjeta europea que se sacaron
gracias a la española que tenían y cuando utilizan los servicios médicos
rumanos lo hacen utilizando esa tarjeta, en vez de la de su país. Luego Rumanía
reenvía a España las facturas de sus compatriotas porque el asegurador de esa
tarjeta europea es España.". En otras palabras, los rumanos están abusando
de nuestra sanidad, les
estamos pagando sus asistencias sanitarias sin estar ya contribuyendo a la
Seguridad Social. Esto constituye al mismo tiempo un claro
ejemplo de fraude a la Seguridad Social.
Ante
la necesidad de ahorro del sector público en estos momentos, el Gobierno
español debe atajar esta
problemática cuanto antes. Para ello, han establecido que las
tarjetas sanitarias de los inmigrantes tendrán validez hasta el próximo 31 de
agosto del presente.

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